Vivir con optimismo

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Ante una misma circunstancia, dos perso­nas pueden mirar los he­chos desde distinta perspectiva, con visión optimista o pesimista. Y se sabe según distintos estudios y la propia vida personal de cada uno, que la persona que busca algo positivo de una situa­ción desfavorable, se amarga y su­fre menos que la que mira su exis­tencia en escala de grises.

Un estudio de la Camegie Mellon University, Estados Uni­dos sostienen que el optimista tiene mejores posibi­lidades de resguardar su salud. Para la investigación se escogieron personas de entre 21 y 55 años que fueron evaluadas según un índice emocional positivo y negativo.

El licen­ciado Fabricio Ballarini, del Insti­tuto de Biología Celular y Neurociencias de la Facultad de Medici­na (UBA), explicó que “a todos se les suministró un virus nasal de influenza (gripe co­mún) y se observó que los sujetos optimistas tenían menos riesgos de contraer la enfermedad y desa­rrollar síntomas relacionados con el virus inoculado”.

Por otra parte, un estudio norteameri­cana de The University of Southern Mississippi, examinó a 118 volun­tarios clasificados según su optimismo y hábitos de salud y se observó que las personas con vi­sión positiva estaban más saluda­bles que las pesimistas.

Todo indicaría que la predispo­sición optimista favorece la salud física y mental pues los estados anímicos generados por el pesimismo y dominados por la depresión bajan las defensas y potencian diversas patologías. Así lo establece el licenciado Enrique Novelli, psicoanalista, miembro de APA. Por lo tanto, la conclusión es clave desde el inicio: una mirada en escala de multicolores puede ayudar a tener una mejor evaluación de las situaciones negativas. Esto no quiere decir, que no se reconozca el conflicto en sí mismo, sino que se trata más bien, de una mirada más armonioso acerca de lo ocurrido.

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