Trucos de relajación para contratiempos cotidianos

Cómo pasar por esos malos ratos sin que se nos mueva una ceja del rostro. Técnicas o más bien opciones positivas para que la mala racha de un embotellamiento o un retraso de tiempo en el subte o aeropuerto no te cambien la onda del día.

Actividades para realizar durante esos momentos difíciles:

En un embotellamiento: aprovecha las paradas para entrenar las manos. Toma volante por la parte superior y haz girar las manos hacia arriba y hacia abajo. Otro ejercicio consiste en apoyar los dedos sobre el volante y apretar fuerte para que se curven, o utiliza el volante como un piano tecleando al ritmo de la música que escuchamos.

Un secretito, a la hora de escuchar música siempre lleva en tu MP3 composiciones de Mozart. La música de este genio tiene la reputación de calmar el espíritu e inducir al buen humor.

Ante un retraso en el aeropuerto o estación: no te desesperes, distráete haciendo un sencillo ejercicio. Mira la estancia donde te encuentras, observa cada persona, cada mueble y cada detalle, después pasa revista a cada parte de tu cuerpo y toma conciencia de su estado de tensión o de relajación. Lo que se denomina un ejercicio de contemplación, encontrar lo distintivo de los otros para relajar nuestra mente.

Ante un problema: en lugar de desesperarte, ríete. Sí, por más absurdo que parezca, y en línea opuesta ante el contratiempo, ponte una película cómica o un programa de humor y ríete de las tonterías a carcajadas, sin miedo a subir el tono. Luego te será más fácil buscar una solución.

Ante un ataque de ansiedad: canta, canta a viva voz y sin complejos ya que cantar es una verdadera válvula de escape para eliminar las tensiones.

Si recibiste una mala noticia: camina sin un destino predeterminado y tomando conciencia de la respiración a cada paso. Poco a poco el cansancio te hará enlentecer el paso y al mismo tiempo tu espíritu se irá apaciguando.

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