Mujeres dependientes

¿Qué paso cuando no se puede vivir sin el otro? La dependencia puede ser patológica cuando está ligada a la posesión, a la exclusividad en las relaciones o al desarrollo de sentimientos adictivos. ¿Qué se puede hacer?

La dependencia es ni más ni menos que la necesidad compulsiva de alguna cosa. Definición de diccionario que no varía una vez que se aplica al marco de las relaciones interpersonales.

“Una persona dependiente necesita al otro permanentemente y no se tolera la ausencia” indicó la psicoanalista y escritora Carmen Iriondo a un portal de noticias. Pese a que la dependencia es en sí misma un rasgo de la especie humana, es más característico en la mujer desde un punto de vista cultural.

Para reconocer a una mujer dependiente, Iriondo destacó que “una de las maneras más claras de identificarla es su infantilismo, su cualidad de ubicarse en una relación como subordinada al otro, como que es menos, es esa media seducción a través de la victimización”. Es decir, nos encontramos con mujeres que “le dan al otro un lugar de poder y ellas queda en ese círculo vicioso”.

La dependencia normal se convierte en patológica de acuerdo con la historia de la persona. En palabras de Iriondo, “la dependencia es normal cuando se percibe que hay una relación amorosa, que implica ceder mucho, hay confianza y espacio para pensar. Mientras que el vínculo se empieza a enfermar cuando no se puede vivir sin el otro”.

Vale destacar que cuando la dependencia se lleva al extremo, produce mucha depresión en la persona porque se proyecta todo en el otro tal como indican estudios de especialistas dedicados a esta temática.

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3 comentarios »

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  2. [...] 148 estudios previos que facilitaran datos sobre la mortalidad de los individuos en función de sus relaciones sociales. Tras analizar los datos de 308.849 individuos, seguidos durante una media de 7,5 años, [...]

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  3. alicia Dijo:

    Estar solo/a no es plato de buen gusto, está demostrado que envejeces antes y que tienes propensión a estar enfermo. Y si no es así es terriblemente duro y malo que te ocurra algo en tu casa y nadie pueda atenderte, que no tengas con quien compartir nada, desde una conversación hasta la comida. Y eso de que no quieres estar solo porque tienes la autoestima baja, no te conoces a tí mismo y te da miedo enfrentarte a ello, etc, son pamplinas ridículas.
    Imagínate que tus padres han muerto, que no tienes amistades, que en el trabajo no tienes compañeros con los que compartir nada y que cada uno va a lo suyo y que además no tienes pareja. Yo, que estoy ahora en esa situación, no me pego un tiro porque no tengo pistola y quiero salir de ella a toda costa. No le recomiendo la soledad a la fuerza, no deseada, ni a mi peor enemigo.

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