Dar respuestas honestas fortalece los vínculos familiares

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Son muchas las veces en que los adultos evitamos tener conversaciones serias con los niños debido a diferentes causas y prejuicios que manejamos. Lo cierto es que temas como la muerte, la separación de los padres, el dinero o la llegada de un hermanito conllevan una serie de disgustos explicativo dada la imposibilidad que a veces tenemos para explicar temas tan trascendentales a los pequeños.

¿Qué es la muerte? ¿Por qué mamá y papá ya no viven juntos? ¿Por qué te quedaste sin trabajo? Cómo y qué responder a estos in­terrogantes que, muchas veces, también angustian a los adultos.

Los especialistas señalan que lo más importante a la hora de sentarse a responder estas inquie­tudes es ser honestos y no confun­dir. La palabra muerte no tiene ninguna connotación para los chi­cos y una posible explicación consistiría en señalar que esa persona ya no está físicamente y que a través de los recuerdos podemos tenerla presente sin dejar de lado las creencias de cada fa­milia ya que se puede hablar de Dios o de que esa persona está en el cielo. Eso sí,  jamás decirle a un niño que la persona que se murió lo mi­ra desde una estrella o desde la luna. Hay que decir la verdad siempre, explican los profesionales.

Si bien es cierto que los adultos se angustian o les cuesta enfrentarse a es­ta tipo de temáticas, ellos pueden acercarse a consultar libros que se dedican a desarrollar líneas específicas acerca de estos debates sociales y culturales. Una posibilidad para encaminar la charla es el uso de pinturas de artistas o fotografías que pueden servir como disparadores y, muchas veces, como aclaradores.

Una clave de oro para este tipo de particularidades familiares es siempre contestar con la verdad y nunca explicar más de lo que los chicos preguntan.

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