Tipos de grasas

Cuida tu salud

Cuida tu salud

En esta nota te presentamos todo lo que debes saber sobre las grasas.
Existen grasas de diversos tipos pero en su gran mayoría son perjudiciales para la salud. Aunque son en parte necesarias en la dieta y debemos incluir una dosis adecuada de grasas al día.

Elige la grasa que ingieres

Elige la grasa que ingieres

Nuestro organismo necesita tres tipos de grasas para mantener su buen funcionamiento: las saturadas, las mono-saturadas y las polisaturadas.
Grasas saturadas. Las encontramos de forma natural en los alimentos de origen animal como las carnes rojas, la piel del pollo, los quesos, la manteca, la yema del huevo y los embutidos. También están en algunos alimentos de origen vegetal. Las grasas saturadas deben consumirse de forma muy moderada, de lo contrario se producirá un aumento del colesterol en la sangre.
Grasas mono-saturadas. Estas grasas son de origen vegetal. Son consideradas buenas para la salud, en la medida en que aumentan el colesterol bueno y disminuyen el malo. Las encontramos en el aceite de oliva, de girasol, de pepita de uva, en el aguacate, etc.
Grasas poli-saturadas. También son conocidas como grasas buenas. También son de origen vegetal y líquidas a temperatura ambiente. Las encontramos en el aceite de maíz, en el aceite de pescado, en el aceite de linaza y en las almendras por ejemplo.

Grasas hidrogenadas, o también conocidas como grasas trans, son por excelencia las más negativas. Se obtienen inyectando moléculas de hidrógeno en aceites vegetales. Tras este proceso, dan consistencia y alargan la fecha de vencimiento de los alimentos.
Las grasas trans las encontramos  en la comida rápida,  precocidas, en la bollería, las papas fritas, palomitas de maíz, etc.
Esta comprobado que las grasas hidrogenadas se acumulan en las paredes de las arterias y obstruyen la circulación sanguínea. Las grasas trans, al ser una variante físico-química de las grasas vegetales, tienen un efecto similar al de las grasas saturadas, elevando el colesterol malo en la sangre.
Nuestro organismo, al metabolizar las grasas trans, las procesa como saturadas, a pesar de que su origen sea vegetal y no saturada, con lo cual aumentan los niveles de colesterol y los triglicéridos.

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