Niños: ¿De dónde vengo?

Saber de dónde venimos es un interro­gante que tarde o temprano aparece du­rante el crecimiento del ser humano. Y si bien brindar una respuesta clara y convin­cente al respecto puede resultar una odi­sea para los padres del niño. Más aún si el proceso de procreación de una mujer u hombre solteros es a partir de los ade­lantos de la ciencia.

Según los especialistas pediátricos, todo niño tiene derecho a conocer su origen, a construir su historia; y es importante que se desarrolle sin ocultamientos sobre el origen.

Las preguntas: en fecun­dación asistida los cuestionamientos van desde cómo es que me hicieron, quiénes fueron los médicos, hasta dónde es­tuve antes de estar en la panza. Es importante que los padres solos quiten el peso estigmático de soy un hijo de la ciencia o soy hijo de la probe­ta.

En los casos monoparentales, lo importan­te es el vínculo que se va ir dando y el trabajo de prevención es fundamental tal indican los expertos. En concreto, existen una serie de facto­res a tener en cuenta ante estas nuevas formas de convertirse en padres o ma­dres:

Cómo aborda tanto la mujer sola como el hombre solo el modo en que fue concebido el hijo.

Ansiedad y temores que genera el futuro hijos.

Fantasías y temores en relación al reconocimiento como madre/padre del hijo.

Fantasías de ser rechazado por el hi­jo y de rechazar al hijo.

Temores a la herencia física y emocional.

Fantasías y sentimientos que la do­nante o el donante generan en los futuros padres.

Temores en relación al reclamo de donantes.

Otras preguntas en materia de comunicación del método reproductivo:

Qué informar, cuánto informar, como in­formar, para qué informar, cuándo infor­mar, y qué significación se le otorgará al material biológico donado anónimamen­te por otro ser humano son algunas de las preguntas que debe tener presente al momento de explicarle a su hijo el tipo de concepción que tuvo.

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