Los niños y la actividad física

Estimular la actividad y el movimiento en los niños

Estimular la actividad y el movimiento en los niños

Si ingresan en el organismo más calorías de las que se gastan, se sube de peso. La obesidad es así de simple… y, en algunos casos, difícil de equilibrar.

Entonces si lo que se busca es prevenir la obesidad infantil, no sólo es importante mejorar la dieta de los niños, sino también aumentar el gasto calórico estimulando la actividad física.

Controlemos las actividades de los niños

Controlemos las actividades de los niños

Como un intento de solucionar este déficit entre alimentación y actividad física, se realizó el primer estudio orientado a medir con precisión el movimiento y la actividad física que desarrollan los niños y traducirlo a gasto calórico.

Los especialistas trabajaron sobre una muestra de 312 escolares de 11 años en promedio.

En lo alimentario, los resultados corroboraron las cifras de obesidad ya conocidas: el 26% de los chicos presentó sobrepeso y el 7%, obesidad.

Para tomar registros precisos no sólo de la actividad programada, sino principalmente de la espontánea, los investigadores diseñaron un protocolo que permite medir qué tipo de actividad física hacen y con qué intensidad. Utilizan un dispositivo del tamaño de un celular -llamado acelerómetro triaxial- que mide electrónicamente los movimientos en tres dimensiones: horizontal, vertical y lateral. Durante tres o cuatro días registran minuto a minuto cada movimiento realizado, y los traducen a sus equivalentes en calorías (gasto calórico) con un software específico.

El análisis de los registros obtenidos con los acelerómetros indicó que 35% de los chicos pasan más de tres horas diarias frente a las pantallas de TV y PC, porcentaje que se eleva a 60% durante los fines de semana. Un 17% de los chicos (algo más las chicas que los varones) no llegan a cubrir la recomendación de realizar 60 minutos diarios de movimientos de intensidad moderada y más.

El problema es complejo por donde se lo mire. Con viviendas estrechas, falta de tiempo para acompañarlos o ambos, los padres depositan la esperanza de que sus hijos “se muevan” en la escuela. Mientras algunas recomendaciones internacionales plantean que la escuela debería contribuir con el 50% del tiempo diario dedicado a actividades de intensidad más que moderada, en este estudio ese porcentaje resultó menor al 20% .

En el estudio realizado, los chicos que mostraron mejores indicadores de masa y grasa corporal fueron aquellos que realizaron más de 90 minutos diarios de movimiento intenso.

Es evidente que la recomendación de 60 minutos diarios de actividad moderada y más es insuficiente como factor preventivo de la obesidad , se advierte en la conclusión de este estudio. Los recreos necesariamente deben ser más activos y las clases de educación física, aumentar en cantidad y mejorar en intensidad del movimiento. Un 10% y a veces algo más del gasto calórico proviene del movimiento espontáneo. No se requiere hacer de los chicos grandes atletas. Sólo hay que aprovechar los espacios disponibles (como las compras en el supermercado o los paseos de las mascotas) para que se muevan más.

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