
El estrés nos aleja de un camino sereno y de vivir más y mejor.

La depilación en el deporte…con algunas máquinas de afeitar adaptadas, podemos rápidamente eliminar el bello de las piernas y el pecho, haciendo que todo sea mucho más rápido.
Cuando el trabajo te agota. La sensación de cambio golpea tu puerta a cada jornada y el desgano para llegar a la oficina se hace más y más latente. ¿Debes cambiar de empresa, pedir un traslado de área? o ¿es se trata de otra cosa? La desmotivación que genera tedio.
Al principio el malhumor surge en situaciones que antes no te despertaban ese sentimiento. Cuando dispones a trabajar sobre un tema específico, tu atención se dispersa. Y así pasan los días hasta que finalmente todo se acumula para el final de la semana y pronto terminas trabajando más de la cuenta y para cuando quieres recordar el fin de semana se transforma en muy corto recreo.
Este panorama se repite a diario en todo el mundo y muchos especialistas en RRHH hablan sobre la “desmotivación” de los empleados: un riesgo que crece en las personas y que puede perjudicar seriamente su desempeño. Los expertos sostienen que “cambiar de trabajo no es siempre la solución” y aseguran que la desmotivación laboral debe ser combatida individualmente y por las mismas organizaciones que aglutinan a cientos de empleados.
Las causas de desmotivación atribuidas a las personas se ven reflejadas en actitudes negativas, sentimientos de injusticia que aprecia el trabajador en su ámbito. En cambio, las causas imputables al trabajo tienen que ver con la falta de objetivos, tareas poco atractivas, rutinarias, cargas de trabajo, estar lejos de casa y rigidez horaria. Las imputables al jefe son del estilo de falta de liderazgo, de reconocimiento, promesas incumplidas, eludir la responsabilidad, mal ejemplo, mal humor, descontrol. Y por último, las imputables a la empresa que van desde la falta de sensibilidad, debilidad en la aplicación de normas hasta el mismo trato para quienes cumplen con su tarea y los que no.
La desmotivación es síntoma de un estado de ánimo, provocado por una situación íntima de la persona o por su ambiente. Ignorarla no es una solución, puede transformarse en una enfermedad que crece y contagia a otras personas. Se de enfrentar la situación.
Tipos de motivaciones según indican los especialistas:
Motivar de manera externa, con dinero, con cosas materiales. En este caso lo que se puede esperar de un trabajador es cumplimiento de la tarea, cuota de venta, no más que eso.
Motivar a un trabajador apelando a los motivos internos (delegación, capacitación, desarrollo). En ese caso se puede esperar de él creatividad, capacidad para solucionar problemas, sugerencias, iniciativa.
Motivar apelando a motivos trascendentes, es decir pensando en la otra persona (ánimo y apoyo, apoyo a sus problemas personales, fomentar un buen ambiente). En ese caso se puede esperar del trabajador lealtad, confianza, sacrificio, identificación”.
