Pilates en el agua

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Una manera original de hacer pilates: EN EL AGUA, estos conocidos ejercicios pero con la ventaja de que en el agua el cuerpo está más relajado y la presión en vértebras y músculos es menor.
La encargada de este lavado de cara a los ejercicios de pilates ha sido la estadounidense Rebecca “Boo” Pfeiffer, una ex asesora del Departamento de Salud y Servicios Humanos estadounidense que apostó por fusionar el pilates con los programas de ejercicio en el agua.

Pilates en la piscina

Pilates en la piscina

Una clase de aquapilates  consiste en adaptar los ejercicios de suelo de pilates al medio acuático con la intención de mejorar el control postural, la tonificación muscular y la fluidez de movimientos basándonos en la respiración y la relajación activa. Partimos con la ventaja de que bajo el agua el peso del cuerpo se reduce en un 90%, algo que hace que este método sea perfecto para la gente que sufre sobrepeso y para las mujeres embarazadas, ya que al no tener que soportar el peso del propio cuerpo se elimina cualquier riesgo de lesión.

Antes de meternos en el agua se recomienda cierta experiencia con los ejercicios básicos de pilates en tierra, ya que facilitará la sesión, aunque no es imprescindible. La temperatura de la piscina será agradable, ni muy caliente ni fría, y el agua nos llegará a la altura del pecho o de la cintura, dependiendo de los ejercicios que vayamos a realizar.

Realizar pilates en la piscina es lo mejor para el dolor de espalda, pero igualmente resulta perfecto para el desarrollo de la musculatura abdominal.
Practicar pilates en el agua, fomenta nuestra flexibilidad, ya que el agua tibia relaja nuestros músculos y mejora el movimiento de las articulaciones. Practicarlo con regularidad hará que respires mejor, ganarás fuerza, mejorará tu circulación, la densidad ósea y combatirás el estrés.

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