El mal hábito de comernos las uñas

morder uñas

El molesto y doloroso hábito de morderse las uñas tiene un nombre médico que une las palabras griegas “onyx” (uña), y “phagein” (comer): onicofagia. Se lo asocia con tipos de personalidades ansiosas o nerviosas, pero también puede ser producto de un problema emocional o mental. Estadísticamente, suele darse mayormente durante la pubertad y en varones; y los menos afectados son los ancianos. Sin embargo, es un hábito que desarrollan tanto hombres como mujeres y a cualquier edad.
Al modernos las uñas, no sólo ingerimos los gérmenes alojados debajo de ellas, sino que también, si los trozos impactan en la faringe, producen inflamaciones internas; o si se aspiran, pueden desarrollar infecciones en los pulmones.

Como la costumbre surge de una sensación de ansiedad oral por un lado, pero también de hacer algo con las

Intenta reducir tu ansiedad

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manos; se recomienda en primer lugar tener siempre chicles o pastillas disponibles, y acostumbrarnos a hacer el siguiente ejercicio: cuando percibimos el impulso de llevar los dedos a la boca, golpear la mesa con las yemas de modo repetitivo (esto además ayuda a endurecer las uñas cuando ya están creciendo). Existen tratamientos, como ciertos esmaltes creados a fin de detener el hábito: suelen ser simplemente un brillo de uñas pero que al llevarlo a la boca y entrar en contacto con la saliva, despide un agrio sabor que hace insoportable seguir mordiendo. Podemos buscarlos en las farmacias.
Sin embargo, esto detiene la conducta de comernos las uñas, pero no soluciona el motivo que nos estimula a hacerlo.
Esto significa que si no ahondamos en el fondo del problema, podemos desarrollar otro hábito similar. Por eso es útil aprender técnicas de relajación y respiración para aprender a vivir con la ansiedad de modo que no se materialice en una acción ofensiva para nosotros mismos.

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