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Los niños superdotados presentan capacidades extraordinarias a nivel intelectual. Pero además les resulta indispensable vivir en un ambiente donde se los motive a participar en actividades que ayuden a potenciar sus niveles emocionales, sociales y recreativos.
Los niños superdotados generalmente son calificados por sus padres y profesores como niños que presentan una mayor dificultad para aprender: lentos, difíciles, distraídos e hiperactivos. Pero hay que estar atentos, ya que la mayoría de las veces se trata de disfraces que ocultan su verdadera capacidad.
Los expertos señalan que para conocer si se tiene en casa a un niño superdotado, es decir, un niño con más habilidades cognitivas que las que se esperan en un niño de cierta edad, lo primero es notar que cuentan con un buen lenguaje, que aprenden a leer en el jardín infantil y que muestran habilidades matemáticas e intereses intelectuales a edades tempranas. En cierto modo, son niños que desarrollan estrategias de resolución de problemas como niños de mayor madurez.
Estos niños tienen una motivación intrínseca por el aprendizaje y un desarrollo temprano de la capacidad para resolver problemas matemáticos, por lo general a los 6 años. Por tal motivo, es muy común que se aburran en clases ya que naturalmente buscan una mayor profundidad en ciertos contenidos.
Para evitar que estos niños tengan problemas en el colegio, es recomendable buscar instituciones que se especialicen en ampliar y profundizar el aprendizaje que reciben los niños en el colegio. Muchas de ellas trabajan de acuerdo a sus intereses, conocimientos previos, velocidad y estilo de aprendizaje, tratando de estimular su pasión por el conocimiento en áreas específicas como la ciencia, las matemáticas y la poesía.
Pero, además de fomentarlos en lo intelectual, es muy importante no dejar de lado su parte emocional. Por eso es importante trabajar en conjunto con la familia. Estos niños deben vivir en un ambiente que les permita desarrollarse en lo emocional, en lo social y en lo recreativo. Recuerde que sus necesidades de afecto, cuidado y dependencia a los adultos se mantienen.
