El corsé y su sensualidad

El corsé vuelve. Y ahora, puedes lucirlo con vistas al exterior. La tendencia se debe a Nicole Kidman, Penélope Cruz, Kate Hudson y Fergie.

El corsé se ha instalado en el armario femenino para deleite de muchos a partir de la película Nine. Tras décadas escondido, esta prenda del pasado regresó para imponerse.

Haciendo un poco de historia. La existencia del corsé se remonta al siglo XVIII. Las damas de la corte francesa eran quienes lucían pomposos vestidos metidos en la cintura y voluptuosos escotes y rígidas espaldas.

Algunos opositores del corset. A principios del siglo XX Paul Poiret entierra el bustier femenino, con la creación de un vestido de talle bajo y recto hasta los pies al igual que Coco Chanel, que tachaba a dicha prenda de innecesaria y aconsejaba a la mujer que se liberase marcando tendencia con una indumentaria de un look más masculino.

Esto ocurrió hasta que Christian Dior creó, en la década de los cuarenta, el estilo new look, que requería las virtudes del corsé: cintura pequeña, silueta elegante. Pero nuevamente nació otro oposito, Yves Saint Laurent. El hombre que amaba a las mujeres, rechazó al bustier. Recién en la década de los 80, la reina del pop, Madonna, lo resucitó y popularizó de la mano del talentoso diseñador Jean Paul Gaultier. El distintivo: vistas al exterior.

Así, entre idas y venidas, la mujer afianzó su poder en la sociedad, y la lencería se volvió más sexy y seductora. Entonces, la vuelta del corsé se hizo inevitable. La mujer moderna quiere  expresar y reafirmar su feminidad, un concepto que va más allá de cualquier corset. Ahora elegimos sin preconceptos.

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